CRÓNICAS DESDE LOS PITS

El mundo de los karts, presenta una infinidad de matices, elementos propios de una comunidad cualquiera: festejos, acuerdos, desacuerdos, tensiones propias de la competitividad, compañerismo, momentos de drama; todos ellos nos llevan poco apoco a convertirnos en algo muy parecido a una familia; es así como más de un fin de semana al mes nuestro hogar es el kartódromo.

Este espacio no pretende ahondar en problemáticas, generar suspicacias ni mucho menos arreglar las problemáticas propias del deporte colombiano, al contrario, se pretende constituir en un espacio de reflexión, autocrítica y el momento de mirarnos al espejo retomando historias de lo que somos LA FAMILIA VORTEX.

UNA LABOR ABNEGADA

Todo inició meses atrás cuando ni siquiera los pilotos se han enterado del inicio de un nuevo campeonato, un club (de los varios inscritos a nuestra FEDEKART), en ejercicio de sus funciones presenta un proyecto de una categoría, y ahí, comienza nuestra labor:  lectura de reglamentación, ajustes, entregas y contra entregas se convierten en el devenir, las semanas previas al inicio de temporada,  unas horas al día serán destinadas al desarrollo de esta labor, porque está claro que en Colombia no se puede vivir del Juzgamiento deportivo.  

Así, paulatinamente se da forma a la estructura deportiva y de reglamentación de un campeonato, un trabajo mancomunado entre club, federación y la categoría Vortex, quienes año tras año van retomando acciones, procesos, procedimientos que nos llevan a la internacionalización y profesionalización del deporte. Un par de semanas antes fui designado como Juez del evento, y si, al no poder ser piloto profesional muchos de nosotros optamos por ver los toros desde la barrera, ser los héroes sin capa que velan por la seguridad, igualdad y buen desarrollo de un evento.  Poco a poco los días para el evento se acercaban. 

Llega el día del evento, un sábado de la nada pasa de ser el día del inicio del fin de semana a un día lleno de responsabilidades y expectativas, el nuevo formato de Vortex Colombia daba inicio; muy temprano antes de salir el sol preparó todo lo necesario para enfrentar este reto: es así como gorra bloqueador, merienda, impermeables, y los infaltables reglamentos reemplazan los elementos de  mi trabajo habitual, y tomo camino hacia la ruta que antes de salir el sol me llevará al escenario del estreno, Kartódromo Juan Pablo Montoya, testigo de grandes gestas deportivas y del cual hablaremos en otra oportunidad con detalle.

La ruta camino al Kartódromo es más que madrugadora, don Hernando capitán de mil batallas hace el recorrido desde entrado bien el sur de Bogotá hasta el escenario en mención, siempre soy el primero en subirse y aprovechamos para charlar sobre los pormenores de un evento nuevo, el inicio de temporada nos tiene llenos de expectativas, no era habitual que un sábado estuviéramos en estas, VORTEX está creciendo amigo, fueron sus palabras; palabras de alguien que le ha dedicado su vida al deporte y que merecerá muy seguramente un capítulo aparte en este espacio.  Poco a poco mis compañeros de ruta, el señor director, y los demás comisarios van abordado la ruta y el sol hace su aparición ya habiendo recorrido la mayor parte de la ciudad, el peaje de los andes hace presencia,  la parada técnica se hace necesaria y un desayuno en alguna de las cafeterías, restaurantes o paradores cercanos al escenario nos espera, es otro momento más para compartir conceptos, el director bien adentrado en su rol toma la palabra y nos da indicaciones sobre los tiempos que tenemos para el desarrollo de esta actividad. 

El momento llega y al fin, después de casi tres horas en la ruta llegamos al escenario; el dummy en forma de arco con el logo de ROK CUP nos recibe como muestra de un escenario vestido de  gala para un inicio de campeonato, a partir de allí y como un fenómeno muy particular el tiempo empieza a correr más rápido, por ahí dicen que cuando uno disfruta de algo el tiempo pasa más y más rápido:  reunión de autoridades en la que el director me dice que lugar de la pista debo custodiar, inicio de las practicas, y de la nada vienen las primeras largaras; momento épico en el que no solo el piloto se concentra, los jueces nos tensionamos tanto o más que ellos, a la espera de carreras llenas de desafíos y acciones memorables.   

Este en particular fue un fin de semana de esos atípicos, un día tranquilo, ya decía Jorge Bedoya, dirigente deportivo de los años 90 “un juez hizo bien su trabajo cuando no se nota su presencia”, y para el caso de nosotros los comisarios de ruta es casi una máxima, salir del escenario con el cansancio propio de dos días acumulados, pero con la sonrisa a flor de piel con la entera satisfacción del deber cumplido,  más de tres horas me esperan para llegar a casa, pero lo veo más por el lado de esperar otro mes para volver a verlos en la pista.

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